¿Cómo diferenciar mi Alojamiento Turístico? Parte 2

Construyendo nuestra “historia” para contarle a los clientes

Si lo que vendemos es el concepto, nuestra “historia”, nuestro “cuento”, hay que armarlo bien. No nos valen improvisaciones ni contenidos incomprensibles.

“En esta casa se firmó la famosa tregua dos siete días entre Zumalacarregui y el general Concha”

¿Les suena? Aburrido, lejano, pura batallita del abuelo. Importante para un profesor de historia, pero irrelevante para una familia con niños que pretende pasar unos días en el campo.

El concepto turístico, paso a paso

El primer paso es hacer una lista de los atractivos que pueden servir de base a nuestra historia.

Pero el segundo paso es analizar su relevancia para los potenciales clientes a los que queremos vendérsela. Contar primero lo más relevante nos sirve de “gancho” para seguir más tarde con la importancia histórica de nuestra casa en las guerras carlistas.

Para conocer la relevancia de los atractivos es muy importante analizarlos según dos sistemas de medición: la popularidad y la singularidad. Si alguno de nuestros atractivos es muy popular y muy singular, tenemos hecho del 80 por ciento del trabajo.

Los atractivos más populares

La popularidad tiene que ver con la actualidad, con los temas de conversación frecuentes, con los medios de comunicación, con los tópicos que están en la mente de todos.

- Para conceptualizar un hotel de buceo situado en Egipto sobre el Mar Rojo seria bobo contar algo así como “Venga a bucear a nuestro hotel sobre los corales del Mar Rojo”. Sería más fácil convencer a los clientes si les contamos “Venga la tierra de los Faraones, a bucear en el mar más próximo a las pirámides”

¿Por qué? Porque, todo el mundo conoce las pirámides y identifica fácilmente Egipto como destino turístico. Bucear en Egipto, en igualdad de condiciones, es más vendible que bucear en el Mar Rojo.

Los recursos más singulares

La singularidad, tiene que ver con el conocimiento académico, con los premios formales, con la exclusividad, con la diferencia, con lo único como valor positivo.

- “Nuestro restaurante cuenta con una estrella Michelín”, mucho mejor para comunicar que “disfrute de nuestra cocina típica manchega” Un Parque Nacional o una ciudad patrimonio de la humanidad, son, por ejemplo, un atractivo garantizado.

El valor del destino donde se encuentra

El destino es muy importante y Los destinos suelen tener mejor desarrollada su conceptualización. Así que aprovechar esos valores y su relevancia nos ayuda a la hora de atraer clientes. Su conceptualización puede ser mitad de nuestra historia.
 
- “Pequeño hotel con encanto a pocos metros del acueducto de Segovia”, o a lo mejor “hotel con encanto en ciudad castellana situada cera de Madrid”. En ambos casos nos apoyamos en un destino que ya cuenta con la suficiente relevancia para arrancar la primera página de nuestra historia.

Pero en un destino hay más competencia, así que si la historia principal es la del destino, tendrá que inventar una propia para diferenciarse.

- “Apartamentos turísticos en Barcelona, junto al barrio gótico y el ambiente de Las Ramblas”
Si se fijan un poco, hay una estructura en los mensajes:
Atractivo principal: estamos en Barcelona
Atractivo complementario 1: el atractivo cultural del barrio gótico
Atractivo complementario 2: el ambiente animado y divertido de las Ramblas.

Temas de reflexión

• Léase sus folletos y los textos de su página web. Intente analizar la relevancia de los atractivos que transmiten sus mensajes.
• Ordene de nuevo los atractivos según su relevancia, integrando los mensajes conceptuales del destino en el que se ubica su establecimiento.
• Intente volver a redactar sus textos.
• Y un mensaje importante: sea suelto, sencillo y cuente las cosas como las siente. Nada menos comunicativo que una historia relamida, aburrida y formal.

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