El baño perfecto, 4 atributos claves

¿Quién no se ha sentido extraño cuando por necesidad tiene que utilizar el baño en casa de otra persona? No porque este sucio o  sea feo, sino porque es “ajeno”

Hay un sentimiento humano llamado empatía que es muy útil para propietarios y gerentes de establecimientos de alojamiento. Consiste en ser capaz de colocarse en el lugar de otra persona ante determinadas circunstancias e identificarse con sus posibles sensaciones o percepciones.

¿Cómo se siente cuando la toalla está lejos, el jabón se escurre o se llena de agua y el inodoro tiene “sombras”?
A la hora de analizar este espacio de nuestro alojamiento, es conveniente contar con buenas dosis de esta “empatía”

El “Sancta Santorum”, el espacio sagrado de la privacidad del cliente.

El baño es el espacio privado por excelencia. El “Sancta Santorum” de la individualidad. Cuando ofrecemos este espacio a nuestro viajeros, ¿Pensamos en cómo nos sentiríamos nosotros al utilizar este baño?

El propio carácter escatológico de alguna de las actividades que aquí se realizan, hace que sea poco frecuente hablar de ello y menos aún pensar en ello. Pero nuestros clientes necesitan encontrar este baño, como si fuera el suyo. Así que es necesario abordar el tema.

El baño perfecto 4 atributos claves

1. Limpieza.

El baño de la habitación es un quirófano. No tiene ese pelito rebelde pegado al azulejo ni esa sombra oscura alrededor del desagüe. Limpio es poco, desinfectado es poco: Nuevo para cada cliente. Ese es el espíritu.
Para conseguir ese nivel de limpieza son necesarias dos cosas: un buen diseño, de superficies lisas, sin rincones ni recovecos, con equipos modernos y funcionales. Impecables.
Y un buen procedimiento con los pasos estudiados, los productos adecuados y las comprobaciones necesarias (brillo, ausencia de la mínima basura, olor y vista agradable)

2. Comodidad.

Tiene que ver con la ergonomía pero también con la previsión de las actividades que aquí se realizan. ¿La jabonera queda a la mano? ¿La toalla queda tan lejos que hay que hacer “streaking”? ¿El asiento del inodoro tiene uno de esos rotitos diminutos que pellizcan allí donde más duele? Es necesario comprobar la accesibilidad a cada elemento y de los medios auxiliares: papel higiénico, toallas, papelera, perchas, amenities…

3. Seguridad.

En el baño estamos desnudos y vulnerables. Así que las superficies no resbalan, las duchas cuentan con elementos para afirmarse, la superficies son suficientemente amplias para evitar caídas o roturas de frascos y vidrios. Los elementos eléctricos no electrocutan a los clientes. La cerradura debe poderse abrir desde fuera.

4. Inmunidad.

Además de limpieza, la desinfección es cada vez un atributo más indispensable. Tazas, asientos, griferías, toallas deben estar higienizadas y estériles. Ojo a las bañeras con hidromasaje. Hay que vaciar y esterilizar el circuito  para cada usuario. No basta con pasar un paño y poner una cinta de celofán.

El baño perfecto es aquel en el que el usuario se encuentra cómodo y seguro y se siente al menos tan a gusto como en el baño de su casa.

Temas de reflexión

¿Cuándo ponemos la cinta de inmunizado sobre el inodoro, estamos seguros que aguantaría un análisis bacteriológico o es solo un trámite tranquilizador?

Si quiere una comprobación de cómo están sus baños,  no eche una mirada desde la puerta. Siéntese en la taza. Desde allí tiene la misma perspectiva que el cliente.

Ya que le propusimos dormir en la habitación, haga uso del baño, le ayudara a descubrir muchas cosas.

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